viernes, 25 de marzo de 2016

Cenital, Emilio Bueso



"Sobrecoge la intensidad de la negrura natural que se despliega por las noches 
en ausencia total de luz eléctrica, de contaminación lumínica, 
en varios cientos de kilómetros a la redonda. La espesura de la oscuridad
 postcenital no sólo dejará huella en la historia de la humanidad, sino también
 en la memoria de aquellos que lleguen a verla, porque se trata de 
tinieblas que no son como cuando se apagan las luces, 
son como cuando uno se queda ciego del todo."

Con la ingente cantidad de libros que hay por leer, no es necesario seguir adelante con un libro que tras 50-100 páginas no te llama la atención. Afortunadamente, Cenital me pilló en el último momento, justo cuando pensaba que no era para mí y es por ello, el traeros hoy esta reseña de un libro que me hizo reflexionar en cosas en las que apenas me he parado a pensar en los últimos años.

La historia nos lleva esta vez a Cenital, una pequeña población postapocalíptica, de las últimas que quedan en pie tras el colapso de la civilización moderna allá por el 2008. Encabezada a regañadientes por Destral, es uno de los últimos vestigios de la humanidad, una pequeña comunidad autosuficiente pero asolada por la constante amenaza del hambre, enfermedades y otros grupos de individuos que ante el desamparo de una tierra yerma, se dedican a cazar la última fuente de alimentación viva… los humanos.

Cenital nos muestra una visión pesimista hasta decir basta de lo que el futuro nos aguarda en cuanto la madre naturaleza deje de proporcionarnos los combustibles fósiles necesarios para sostener nuestro actual modo de vida. De forma un tanto brusca, el mundo se sumerge en un declive sin paragón, en una nueva Edad Oscura y todo por la falta de recursos agotados por nuestras continuas ansias de consumo. Al despertarnos un día ya no hay ni luz, ni agua corriente, nada más que la agonía y el hambre.

Emilio Bueso

La novela nos conciencia de algo inminente, un futuro para nada improbable que está a la vuelta de la esquina. Aunque claro, todo contado con un tono un tanto exagerado para acentuar el dramatismos y adentrarnos de lleno en la trama de Cenital. En esta ocasión, el estilo narrativo de Bueso se hace muy notable; ese todo ácido y pesimista con el que me había familiarizado en su anterior novela redobla sus fuerzas, salvo que en ocasiones entre los constantes interrogantes que plagan en libro, se vuelve un tanto ambiguo.

Pasado y presente se alterna para mostrarnos las catastróficas consecuencias que implican acciones diarias tan nimias como coger el coche para ir a trabajar. La narración, lejos de ser lineal,  se divide entre los pasajes del blog de Destral, previos al Hundimiento y la situación actual de la ecoaldea Cenital. Entre capítulo y capítulo, el autor inserta fragmentos de discursos y datos por los cuales merece la pena abrir el explorador de Google, que aportan un elemento sólido y real a la historia, un anclaje estable que lo convierte en un libro difícil de digerir.

Aunque un tanto tediosa por la caótica estructura narrativa, la acción bien distribuida junto al escenario que parecía salido de una película de zombis, sin zombis claro está, la historia me ha llevado a un territorio desconocido para mí y que os invito a experimentar de la mano de Emilio Bueso.


ISBN: 9788415065265
Editorial: SALTO DE PÁGINA
Nº de páginas: 288 págs.


¿Os atrevéis?



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